Como usuario empresarial, el cliente enfrenta los siguientes desafíos al gestionar la energía de las sucursales en diferentes regiones:
Fuentes de combustible dispersas y de calidad variable: El diésel adquirido en diferentes lugares tiene una limpieza muy variable; en zonas remotas, el combustible contiene impurezas visibles y agua libre traza.
Altos costos de reparación de activos de precisión: El diésel de baja calidad causa daños frecuentes en los inyectores de costosos grupos electrógenos y camiones pesados, con altos costos de reparación.
Riesgo de suministro eléctrico: En un entorno de red eléctrica inestable, el apagado del generador por obstrucción del circuito de combustible provoca paradas directas de oficinas o líneas de producción, con grandes pérdidas indirectas.
Altos costos de gestión: La sede central tiene dificultades para supervisar la limpieza real del combustible de cada sucursal, careciendo de un estándar técnico de purificación unificado.