Durante el proceso de tratamiento y recuperación de aceites lubricantes usados, el cliente enfrenta desafíos complejos del medio:
Composición compleja de contaminantes: El aceite usado contiene polvo metálico, partículas de desgaste, resinas oxidadas y goma (lodos de aceite) generados por operación a alta temperatura durante largos períodos. Si entra directamente al proceso de regeneración, causa obstrucciones frecuentes en centrífugas o torres de rectificación.
Pérdida de consumibles aguas abajo: Si la pre-filtración es insuficiente, las partículas finas ingresan a los procesos posteriores de catálisis química o filtración de precisión, causando envenenamiento del catalizador o fallo de los materiales filtrantes de precisión, lo que aumenta los costos.
Presión de emisiones ambientales: El proceso ecológico exige la reducción de los impurezas separadas. Los tratamientos tradicionales generan "lodos de aceite" con alto contenido de aceite, lo que implica altos costos de disposición.
Dificultad de operación con alta viscosidad: La viscosidad del aceite lubricante varía con la temperatura y el aceite usado tiene mal flujo, por lo que el equipo de filtración debe mantener un caudal de 30m³/h al mismo tiempo que posee capacidad de resistencia a la presión y características de autolimpieza o fácil mantenimiento.