En entornos industriales y mineros complejos, la composición del aceite recuperado es inestable, lo que plantea desafíos para los procesos posteriores:
Altos niveles de contaminantes sólidos: El aceite usado de equipos mineros contiene altos niveles de barro y virutas metálicas de desgaste (hierro, aluminio, cobre, etc.), lo que provoca incrustaciones frecuentes y obstrucciones en los intercambiadores de calor posteriores.
Depósitos de negro de carbón y goma: El negro de carbón y las resinas oxidadas (lodos de aceite) generados tras el fallo del aceite lubricante a alta temperatura son altamente viscosos, y los equipos centrífugos convencionales tienen dificultades para separarlos físicamente a gran caudal.
Altos costos de mantenimiento: Si la pre-purificación es insuficiente, las impurezas ingresan a la torre de rectificación, provocando coqueo en el fondo de la torre y pérdidas por paradas de producción para limpieza.
Limitación del grado del aceite regenerado: El aceite usado sin purificación profunda tiene un color deficiente después de la regeneración, con contenido de impurezas que excede los límites, dificultando alcanzar los requisitos de formulación de aceites lubricantes industriales de alta gama.